
Brasil es un país en que cada centímetro de su tierra es promocionado para que sea conocido y cada vez más turistas disfruten de sus beneficios. Pero existen algunos destinos brasileños que se resisten a transformarse en un destino de moda. Uno de esos lugares es Jericoacoará.
Jericoacoará es un pueblo de pescadores en Ceará, Brasil, y se encuentra a poco más de 300 kilómetros de Fortaleza. Este lugar resiste el avance del turismo, pues el pueblo se encuentra por detrás de unas inmensas dunas contra el mar, lo que permite aún más su lejanía del turismo en masa. Desde 1984 que Jericoacoara fue declarada un Área de Protección Ambiental el lugar cobró aún más importancia y desde que los turistas comenzaron a visitar la villa se asegura que el lugar representa una de las diez playas más atractivas del planeta.

Además, al ser declarada como Área de Protección Ambiental está prohibido urbanizar calles para el tránsito de autos, por lo cual la única forma de acceder al pueblo es a través de vehículos de doble tracción (4×4) pues al no existir calles es imposible acercarse.
Todo esto le brinda mayor belleza y mística a este pueblo perdido en la geografía brasileña que, a contramarcha del mundo, desea que nadie los conozca.
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